Hay una especie de celos que necesita muy poco fuego, que apenas es una pasión, pero una plaga criada en la nube, desaliento húmedo del egoísmo inquieto.
Qué fenómeno tan maravilloso es, cuidadosamente considerado, cuando el ojo humano, esa joya de estructuras orgánicas, concentra su brillo húmedo en otra criatura humana.