Richard Hugo me enseñó que cualquier persona con un deseo de escribir, un oído para el lenguaje y un poco de imaginación puede convertirse en un escritor. También, en cierto modo, me dio permiso para escribir sobre el norte de Montana.
Y, como ya he dicho, me ha hecho pensar dos veces acerca de la imaginación. Si los espíritus no son externos, ¡lo sorprendente de los medios se hace! Víctor Hugo dijo de sus voces que eran como sus propios poderes mentales multiplicados por cinco.
Donde estoy, pueden oler un huracán. Mi casa sobrevivió al huracán Hazel, pero no a Hugo.