No creo que haya que lamentarse por el propio destino, pero a veces es muy duro.
A menos que haya complicaciones, está a punto de morir.
¿Dioses? Tal vez los haya. Ni lo afirmo ni lo niego, porque no lo sé ni tengo medios para saberlo. Pero sé, porque esto me lo enseña diariamente la vida, que si existen ni se ocupan ni se preocupan de nosotros.