Donde hay educación no hay distinción de clases.
No hay más que un poder: la conciencia al servicio de la justicia; no hay más que una gloria: el genio, el servicio de la verdad.
No hay malas hierbas ni hombres malos; sólo hay malos cultivadores.
No hay educación si no hay verdad que transmitir, si todo es más o menos verdad, si cada uno tiene su verdad igualmente respetable, y no se puede decidir racionalmente entre tanta diversidad.
No hay cínicos, no hay materialistas. Todo hombre es un idealista, sólo que sucede con demasiada frecuencia que tiene un ideal equivocado.
Hay que evitar el combate en lugar de vencer en él. Hay triunfos que empobrecen al vencido, pero no enriquecen al vencedor.
El pasado es una colección interminable de horrores que solo merece el más completo olvido; el futuro, una incógnita poco confiable que hay que asegurar; el presente, el campo de batalla donde hay que garantizar la vejez.
Sólo hay un bien: el conocimiento. Sólo hay un mal: la ignorancia.
En todo lo que vale la pena tener, incluso en el placer, hay un punto de dolor o tedio que hay que superar para que el placer pueda revivir y mantenerse.
A partir de cierto punto no hay retorno. Ese es el punto que hay que alcanzar.
No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón.
Hay mucha gente en el mundo, pero todavía hay más rostros, pues cada uno tiene varios.
Para quienes no ansían sino ver, hay luz bastante; más para quienes tienen opuesta disposición, siempre hay bastante oscuridad.
No hay peor sordo que el que no puede oír; pero hay otro peor, aquél que por una oreja le entra y por otra se le va.
Ciertos hombres tienen el talento de ver mucho en todo. Pero les cabe la desgracia de ver todo lo que no hay, y nada de lo que hay.
Siempre hay alguien que te dice lo que debes hacer. Ya no existe el silencio; en todas partes hay ruido. Si tú no estás con tus propios pensamientos, ¿cómo vas a entender el sentido de las cosas? Es imposible. Vivimos bajo una manipulación perversa, muy sutil.
Sólo hay una máxima absoluta y es que no hay nada absoluto.
No hay nada nuevo bajo el sol, pero cuántas cosas viejas hay que no conocemos.
También hay tonterías elegantes como hay tontos bien vestidos.
Las cabezas de los hombres más grandes se achican cuando se reúnen, y donde hay más cuerdos también hay menos cordura.
Solo hay una forma de acertar; hay infinitas de errar.
El amor es la flor que hay que dejar crecer.
Amo la vida porque es lo que más hay.
No hay nada como el amor de una mujer casada. Es una cosa de la que ningún marido tiene la menor idea.
Hay muchas mujeres bellas, pero ninguna es perfecta.
Si hay un secreto del buen éxito, reside en la capacidad de apreciar el punto de vista del prójimo y ver las cosas desde esa perspectiva tanto como desde la propia.
No hay mayor causa de llanto que no poder llorar.
Nada hay tan importante como el momento presente.
La esperanza es el flujo de la vida. Cuando no hay lugar para la esperanza, es cuando surge la muerte.
No hay viento favorable para el hombre que no sabe hacia dónde va.