En general, no nos basta con tener éxito; los demás deben fracasar.
En general, los hombres juzgan más por los ojos que por la inteligencia, pues todos pueden ver, pero pocos comprenden lo que ven.
¿Por qué, en general, se rehuye la soledad? Porque son muy pocos los que encuentran compañía consigo mismos.
El hombre sano no tortura a otros, por lo general es el torturado el que se convierte en torturador.
Las cuerdas que amarran el respeto de unos por otros son, en general, cuerdas de necesidad.
El general debe ser considerado, y el soldado obediente.
No se elogia, en general, sino para ser elogiado.
El suicida es la antítesis del mártir. El mártir es un hombre que se preocupa tanto por los demás que olvida su propia existencia. El suicida se preocupa tan poco por todo lo que no sea él mismo, que desea la aniquilación general.
Cuando las personas tienen libertad para hacer lo que quieren, por lo general comienzan a imitarse mutuamente.
El estado ideal no es aquel en que cada uno tiene acceso a la misma cantidad de riqueza, sino en proporción a su contribución a la riqueza general.