Mi padre era famoso por su memoria fotográfica. Él estuvo en el OSS. Lo entrenaron para ser capturado a propósito y para leer al revés y al derecho, y se comprometía a memorizar todos los documentos en Alemania que vio durante los interrogatorios: todos los horarios en todas las paredes. Por eso, de alguna manera, la memoria fotográfica llegó a mí cuando era joven.