El enemigo no es el terrorismo. Es la amenaza planteada expresamente por el terrorismo islamista, por Bin Laden y otros que se basan en una larga tradición de intolerancia extrema en una cepa minoritaria del Islam que no distingue la política de la religión, y distorsiona tanto.
Nadie va a esperar que el Gobierno británico y al Gobierno de la India para dar paso a las amenazas de violencia, el desorden y el caos, y, de hecho, los representantes de amplios sectores de la opinión indio nos han advertido expresamente de que no debemos hacerlo.