Recuerdo a los niños evacuados de las ciudades lanzando piedras a los animales de granja. Cuando nos explicaron que si hacían eso no tendrían leche, carne ni huevos, pronto aprendieron a respetar a los animales.
Una vez, valientes políticos y otros explicaron la guerra contra el verdadero costo de las drogas, y el pueblo estadounidense gritó para pedir un alto el fuego. Traer las tropas a casa, la gente instó. Tratar las drogas como un problema de salud, no como un asunto de justicia penal.