La Constitución de hoy es un documento realista que garantiza la libertad gracias a varias enmiendas correctivas. Estas modificaciones reflejan un sentido de decencia y justicia que tanto yo como otros negros apreciamos.
El total actual de los países del mundo con las Primeras Enmiendas garantiza la libertad de expresión. Otros países no tienen eso.
La semana pasada, logré aprobar dos enmiendas bipartidistas en la Cámara de Representantes que tienen como objetivo abordar el problema aún mayor de tomar medidas enérgicas contra los países que exportan materiales para fabricar metanfetaminas en los Estados Unidos.
Estoy cansado de ser considerado una especie de retroceso penal o peligroso por la única razón de que el valor, el ejercicio y la defensa de mis derechos están protegidos por las primeras diez enmiendas a la Constitución de los Estados Unidos.