China es un importante consumidor de energía y, por lo tanto, también un gran emisor de gases de efecto invernadero. Debemos utilizar racionalmente los recursos energéticos y conservarlos. Esto requiere que ajustemos nuestra estructura económica y transformemos nuestro modo de desarrollo, de modo que el crecimiento económico dependa más de los avances en ciencia y tecnología y de la calidad de la fuerza laboral.