La intersección del análisis político y la teoría de Internet es un cruce ajetreado de clichés, donde los vehículos retóricos familiares — descentralización de la autoridad, liderazgo emergente, la facultad de base — crean un zumbido incesante.
La descentralización fiscal no conduce a un mayor crecimiento económico, ya que este es impulsado en gran medida por factores distintos a los impuestos y el gasto, como los avances tecnológicos y la mejora del capital humano.