Parecía romántico, pero también trágico: la gente ganaba, pero luego lo perdía todo, o era un accidente, pero luchaba, se rompían los huesos, y no volvía a sus bicicletas para intentar terminar. Solo llegar a la final ya era considerado un logro en sí mismo.
El lector puede ser considerado el personaje principal de la novela, en igualdad con el autor; sin él, no se hace nada.
Sentir y pensar, bien considerado, son como el ciego que guía al cojo.
El general debe ser considerado, y el soldado obediente.