Pasar de ser un delincuente que defrauda a ser un delincuente confeso que no recibe castigo cuesta el 10%... ni el Mercadona tiene mejores ofertas.
El poder de la fortuna se confesó únicamente por los miserables, por imputar feliz todo su éxito a la prudencia o el mérito.
Creo que cada cocinero, no sólo en América, sino en todo el mundo, tiene una espada de doble filo: dos chaquetas, una que ha impulsado, un perfeccionista confeso, pura sangre, el odio a la incompetencia y apagar la estufa, quitarse la chaqueta y convertirse en un hombre de familia.