El hombre siempre está dispuesto a negar todo aquello que no comprende.
Quien no comprende una mirada tampoco comprenderá una larga explicación.
Nadie siente el dolor de otro, nadie comprende la alegría de otro.
Si usted permanece calmo, tranquilo y seguro de sí mismo, mientras los demás corren a su alrededor perdiendo la cabeza, quizá usted no comprende la gravedad de la situación.
En cuanto alguien comprende que obedecer leyes injustas es contrario a su dignidad de hombre, ninguna tiranía puede dominarle.