Me gusta vestirme muy bien, pero siempre pongo la comodidad por encima de la moda. No encuentro atractivas a las chicas delgadas; prefiero ser feliz y saludable. Nunca he tenido un problema con cómo me veo. Prefiero almorzar con mis amigos que ir a un gimnasio.
Cuando no estoy trabajando, me gusta estar cómodo. Me gusta vestir elegante, pero la comodidad es importante.
A veces tengo largas conversaciones con Dios. A veces hago preguntas. Tengo que reconocer que también hay momentos en que vierto mis frustraciones, temores y ansiedades de manera menos honorable. No importa lo que pida o cómo ore por ello, el resultado siempre me da la comodidad.
He llegado a la conclusión de que las mujeres hermosas en Occidente no encuentran comodidad en su feminidad. Quieren hacer cosas típicamente masculinas para afirmar su feminidad. Es una contradicción.
El hombre superior piensa siempre en la virtud; el hombre vulgar piensa en la comodidad.
El pan más sabroso y la comodidad más agradable son los que se ganan con el propio sudor.
El gobierno no está hecho para la comodidad y el placer de los que gobiernan.
Actuamos como si el lujo y la comodidad fueran lo más importante en la vida, cuando lo único que necesitamos para ser realmente felices es algo por lo cual entusiasmarnos.
El pesar y la pobreza purifican el corazón del hombre, aunque nuestras mentes débiles no ven nada de valor en el universo, salvo la comodidad y la felicidad.