No hay límites a lo que haría para que mis clases sean emocionantes, interesantes e impredecibles.
La clase media es tan divertida, que es la clase que mejor conozco, y es la clase donde se encuentra la mayoría de la pretensión, así que eso es lo que hace que las clases medias sean tan graciosas.
En mis clases, he disfrutado de la creación de modelos para comunicar con claridad mi pensamiento.
Cuando era niño, siempre hacía ruido, era una obligación. Me encantaba gritar, gritar y cantar, porque eso me liberaba de todos los pensamientos en mi cabeza. Rogaba por clases de ópera, porque el canto lírico es la forma más formidable y emotiva de usar la voz.
En aquellos días, el servicio de reserva duraba seis años, lo cual, por cierto, era tres veces más largo que el servicio en el ejército regular, aunque para ser sincero, no pude cumplir toda mi obligación porque estaba tomando clases de actuación y me dijeron que podía pasar mi último año.
Seamos realistas, solo practico yoga porque las clases siempre están llenas de mujeres hermosas.
Mis regalos go-a son las bufandas de la organización sin fines de lucro mi amigo Matin de Maulawizada, manos afganas, que apoya a las mujeres marginadas en Afganistán. A cambio de sus hermosos bordados, las mujeres reciben ayuda financiera y clases de matemáticas y alfabetización. Las bufandas son impresionantes y únicas.
Hay dos clases de economistas: los que quieren hacer más ricos a los ricos y los que queremos reducir la pobreza de los pobres.
Hay dos clases de hombres: los que viven hablando de las virtudes y los que se limitan a tenerlas.
Existen tres clases de inteligencia: la inteligencia humana, la inteligencia animal y la inteligencia militar.
Se sufre de dos clases de celos: los del amor y los del amor propio.
Se hace evidente que sólo hay dos clases de cobardes: los que huyen hacia atrás y los que huyen hacia adelante.
Se conocen infinitas clases de necios; la más deplorable es la de los parlanchines empeñados en demostrar que tienen talento.
Hay tres clases de ignorancia: no saber lo que se debería saber, saber mal lo que se sabe y saber lo que no se debería saber.
La libertad, por lo que respecta a las clases sociales inferiores de cada país, es poco más que la elección entre trabajar o morirse de hambre.
Donde hay educación no hay distinción de clases.
La sociedad está dividida en dos grandes clases: la de los que tienen más comida que apetito y la de los que tienen más apetito que comida.
Hay dos clases de hombres: quienes hacen la historia y quienes la padecen.
Es preciso suponer que en todo lo que se combina hay muchas cosas de todas clases, y semillas de todas las cosas, que tienen formas diversas y colores y sabores diferentes.
Aquí hay tres clases de gente: la que se mata trabajando, las que deberían trabajar y las que tendrían que matarse.
Se dice que existen tres clases de testigos: Los que han visto bien, pero dudan de lo que han visto. Los que han visto mal, pero creen haber visto bien. Y los que no han visto nada y aseguran haber visto todo.
El motor de la historia es la lucha de clases.