Desde el corazón de la fuente de la alegría se eleva un chorro de amargura que nos tortura entre las mismas flores.
La naturaleza es una gran madera astilladora. Tarde o temprano, todo se dispara por el otro extremo en un chorro de sangre, huesos y cabello.
El chorro de sangre es la poesía y no hay quien lo pare.
Bebe el agua a chorro y el vino a sorbos.