Los héroes no son conocidos por la excelencia de sus carros; los grandes fanfarrones suelen ser los más cobardes.
De todas las tecnologías fallidas que ensucian el avance progresivo de la ciencia — carros de vapor, zepelines, trenes blindados — ninguna ha sido tan catastrófica para la prosperidad como un intento del siglo pasado de generar electricidad a partir de la fisión nuclear.