A caballo regalado no le mires el diente.
Un freno dorado no mejora el caballo.
Jinete pequeño en caballo grande, una pulga sobre un elefante.
Quien limpia su caballo no es lacayo.
Cuando bordeamos un abismo y la noche es tenebrosa, el jinete sabio suelta las riendas y se entrega al instinto del caballo.
El ojo del amo engorda el caballo.
Por bueno que sea un caballo, necesita espuelas.
El hombre es un auriga que conduce un carro tirado por dos caballos enérgicos: el placer y el deber. El arte del auriga consiste en templar la fogosidad del caballo negro (placer) y armonizarlo con el blanco (deber) para correr sin perder el equilibrio.
El destino, el azar, los dioses, no suelen mandar grandes emisarios en caballo blanco, ni en el correo del Zar. El destino, en todas sus versiones, siempre utiliza heraldos humildes.
Por un clavo se perdió una herradura, por ésta un caballo, y por éste el jinete, que fue capturado y muerto por el enemigo.
Si dos cabalgan en un caballo, uno debe ir detrás.
A caballo regalado, no le mires el diente.
Me gustaría vivir encima de un caballo y simplemente ser un vaquero.