En los últimos 6 años y medio han sido los años más asombrosos de mi vida. Es triste que hayan llegado a su fin, pero Avril y yo seguimos siendo familiares y avanzando de la manera más positiva posible.
Mientras nuestra civilización sigue avanzando en general, existe la posibilidad de un futuro en el que la etnicidad no sea más que una insignia interesante, no un uniforme que no se puede quitar.
Escribir en un ordenador se siente como una receta para el bloqueo del escritor. Puedo escribir tan rápido que me quedo sin ideas, y luego sentarse y mirar las palabras en la pantalla, y se mueven a su alrededor, y nunca llegamos a ninguna parte. Mientras que en un cuaderno sigo avanzando penosamente, poco a poco, la acumulación de penas, a veces incluso sorprendente a mí mismo.
El tiempo es un maestro de ceremonias que siempre acaba poniéndonos en el lugar que nos corresponde. Vamos avanzando, deteniéndonos y retrocediendo según sus órdenes. Nuestro error es imaginar que podemos buscarle las vueltas.
Avanzando estos tres pasos, llegarás más cerca de los dioses: Primero: Habla con verdad. Segundo: No te dejes dominar por la cólera. Tercero: Da, aunque no tengas más que muy poco que dar.