No hay árbol que el viento no haya sacudido.
A veces nuestro destino semeja un árbol frutal en invierno. ¿Quién pensaría que esas ramas reverdecerán y florecerán? Mas esperamos que así sea, y sabemos que así será.
Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú. Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú. Donde haya un esfuerzo que todos esquivan, hazlo tú. Sé tú el que aparta la piedra del camino.
Pues el pájaro cantor jamás se para a cantar en un árbol que no da flor.
¡Alabad el árbol que desde la carroña sube jubiloso hacia el cielo!
Del árbol caído todos hacen leña.
La falsedad es tan antigua como el árbol del Edén.