El amigo no es aquella persona que te pregunta cómo estás, sino la que espera tu respuesta.
Un amigo no es aquel que espera algo a cambio, sino aquella persona que da sin recibir, pero al final el mejor regalo es ganar poco a poco una amistad.
Amigo es aquella persona que te hace tener ganas de despertar todos los días para estar junto a ellos y aprender cosas nuevas.
El esplendor de la amistad no radica en quién te ayuda o te da consejo, sino en aquella que te da su confianza.
Las amigas solo existen cuando hablan bien de ti a tus espaldas y en tu presencia, porque una verdadera amiga es aquella que dice de qué están hablando las otras de ella... ¡eso es una verdadera amiga!
Un amigo es aquella persona en la que dejas toda tu confianza, que te aprecia y no hace cosas para recibir algo a cambio. Un amigo es quien te quiere, te apoya y siempre estará a tu lado.
Una buena vida es aquella inspirada por el amor y guiada por la inteligencia.
Poco me satisface aquella ciencia que no ha sabido hacer virtuosos a quienes la profesaron.
El progreso de la medicina nos depara el fin de aquella época liberal en la que el hombre aún podía morirse de lo que quería.
La ciencia más útil es aquella cuyo fruto es el más comunicable.
La belleza de la mujer se halla iluminada por una luz que nos lleva y convida a contemplar el alma que tal cuerpo habita, y si aquélla es tan bella como ésta, es imposible no amarla.
Una persona aburrida es aquella que habla cuando deseas que te escuche.
No hay mayor alegría que aquella que difunde la felicidad entre los demás.
Los celos son, de todas las enfermedades del espíritu, aquella a la cual más cosas sirven de alimento y ninguna de remedio.
La libertad es aquella facultad que aumenta la utilidad de todas las demás facultades.
El pueblo es aquella parte del Estado que no sabe lo que quiere.
La política es el arte de aplicar en cada época aquella parte del ideal que las circunstancias hacen posible.
La parte más importante de la educación del hombre es aquella que él mismo se da.
La ley es, pues, la distinción de las cosas justas e injustas, expresada con arreglo a aquella antiquísima y primera naturaleza de las cosas.
La verdadera civilización es aquella en la que todo el mundo da a todos los demás todos los derechos que reclama para sí mismo.
La edad madura es aquella en la que todavía se es joven, pero con mucho más esfuerzo.
La puerta mejor cerrada es aquella que puede dejarse abierta.
La mentira más común es aquella con la que un hombre se engaña a sí mismo. Engañar a los demás es un defecto relativamente vano.
Aquella teoría que no tiene aplicación práctica en la vida es una acrobacia del pensamiento.
Admiro aquella cabeza que lleva orgullosamente su desgracia, como un rey su corona.