El Congreso, la prensa y la burocracia a menudo se centran en la cantidad de dinero o esfuerzo que se gasta, más que en si el dinero o esfuerzo realmente logra la meta anunciada.
Hay una necesidad hoy en día de llorar para que esta verdad, anunciada por toda la tierra, sea apreciada y mantenida por los jóvenes en particular como algo sagrado, como lo hicieron nuestros padres revolucionarios.