Podemos observar en la república de los perros que todo el Estado disfruta de la paz más absoluta después de una comida abundante, y que surgen entre ellos contiendas civiles tan pronto como un hueso grande cae en poder de algún perro principal, quien lo reparte con unos pocos, estableciendo una oligarquía, o lo conserva para sí, estableciendo una tiranía.
En algún sitio algo increíble espera ser descubierto.
¿Es que ha visto usted algún censor que no sea tonto?
El hombre prudente solo piensa en sus dificultades cuando tiene algún objetivo. Cuando no, piensa en otra cosa.