La historia de Inglaterra, que siempre ha tratado con más dureza a su enemigo vencido en las pocas guerras europeas en las que ha participado en los tiempos modernos, nos da una idea del destino que nos espera a los alemanes si son derrotados.
La política inglesa aún no ha tomado una decisión definitiva para atacarnos, pero sin duda desea, por todos los medios, incluso los más extremos, impedir cualquier expansión adicional de la influencia internacional alemana y del poder marítimo alemán.
Príncipe Bernhard Heinrich Karl Martin von Bülow hombre de Estado alemán, quien sirvió como Canciller del Imperio alemán desde 1900 hasta 1909. Sucesor del príncipe Choldwig zu Hohenlohe-Schillingsfürst. Su mandato se caracterizó por la obsesión de crear una flota de poder equivalente a la de Inglaterra colocando de esta manera a Alemania como una potencia mundial. Durante todo su mandato, el emperador Guillermo II no le dio, en absoluto, libertad de movimientos[cita requerida].
Tras el despido de Hohenlohe en 1900, Guillermo designó canciller al hombre a quien llamaba «su propio Bismarck», el príncipe Bernhard von Bülow. Guillermo esperaba encontrar en Bülow un hombre que combinara la habilidad del Canciller de Hierro con el respeto a los deseos del Kaiser, lo que permitiría al imperio ser gobernado como creyera conveniente.