Para el que no tiene nada, la política es una tentación comprensible, porque es una manera de vivir con bastante facilidad.
El poder arbitrario es una tentación natural para un príncipe, como el vino o las mujeres para un hombre joven, o el soborno para un juez, o la avaricia para el viejo, o la vanidad para la mujer.
La mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella.
Hay muy buenas protecciones contra la tentación, pero la más segura es la cobardía.
Logro resistirlo todo, salvo la tentación.
Existe una tentación extremadamente sutil y peligrosa de confundir la paz con la simple ausencia de guerra, como estar tentados de confundir la salud con la ausencia de enfermedad, o la libertad con el no estar preso. La terminología es a veces engañosa. Por ejemplo, la expresión coexistencia pacífica significa ausencia de guerra y no verdadera paz.