No, el éxito no se lo deseo a nadie. Le sucede a uno como a los alpinistas, que se matan por llegar a la cumbre y, cuando llegan, ¿qué hacen? Bajar o tratar de bajar discretamente, con la mayor dignidad posible.
Nada perece en el universo; todo lo que sucede en él no es más que meras transformaciones.