Cualquiera puede dominar un sufrimiento, excepto el que lo siente.
El hombre arruinado lee su condición en los ojos de los demás con tanta rapidez que él mismo siente su caída.
Un hombre aislado se siente débil, y lo es.
Mucha gente piensa, o por lo menos siente, que el que no tiene sus hábitos y sus entusiasmos es un enemigo. A mí me parece lógica la intransigencia tratándose de ideas esenciales.
¿Quién se siente desgraciado por no ser rey, sino por ser un rey destronado?