El único propósito del castigo es la prevención del mal; nunca impulsará a nadie al bien.
Meter mucho ruido a propósito de una ofensa recibida no disminuye el dolor, sino que aumenta la vergüenza.
Cualquiera puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan sencillo.
Más traiciones se cometen por debilidad que por un propósito firme de hacer traición.