Desde el principio, la probabilidad es derivada, pero la verdad o certeza solo se obtiene a partir de hechos.
Las leyes de la probabilidad, aunque en general son ciertas, pueden ser falaces en casos particulares.
La probabilidad de hacer el mal se presenta cien veces al día; la de hacer el bien una vez al año.
Una pizca de probabilidad tiene tanto valor como una libra de quizá.