Una vez me preguntaron si alguna vez me cansé de jugar a ser bimbo, y yo respondí que nunca he jugado a ser un bimbo. Siempre he jugado con mujeres manipuladoras e inteligentes. Marilyn Monroe y Judy Holliday, que no eran estúpidas, podían actuar muy bien, pero no lo hacen bien.
Yo desafié la maquinaria para hacerme su esclavo. Sus incesantes desacuerdos no podían ahogar la música de mis pensamientos si quería dejarlos volar lo suficientemente alto.
Los estadounidenses hasta ahora han puesto al día con la desigualdad, ya que sentían que podían cambiar su situación. No les importaba que otros fueran ricos, siempre y cuando tuvieran un camino para subir también. El sueño americano trata sobre la movilidad social, la idea de que cualquiera puede lograrlo.