Todo lo que una mujer quiere de verdad - un perro, un hombre, Dios, cualquier cosa - lo quiere como a un hijo.
Un perro hambriento sólo tiene fe en la carne.
Hay que tener cuidado con un agua silenciosa, un perro silencioso y un enemigo silencioso.
El remordimiento es como la mordedura de un perro en una piedra: una tontería.
El cielo se gana por favores. Si fuera por méritos, usted se quedaría afuera y su perro entraría.
Podemos observar en la república de los perros que todo el Estado disfruta de la paz más absoluta después de una comida abundante, y que surgen entre ellos contiendas civiles tan pronto como un hueso grande cae en poder de algún perro principal, quien lo reparte con unos pocos, estableciendo una oligarquía, o lo conserva para sí, estableciendo una tiranía.
Medita al atardecer, mirando las estrellas y acariciando a tu perro; es un remedio infalible.
Para hacer ejercicio, pasee con alguien que le acompañe de buen grado, preferentemente un perro.
Quien quiere ahogar a su perro dice que está rabioso.