Muchas veces las leyes son como las telarañas: los insectos pequeños quedan atrapados en ellas; los grandes la rompen.
En mi casa he reunido juguetes pequeños y grandes, sin los cuales no podría vivir. El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta.
Cuando llegamos a viejos los pequeños hábitos se vuelven grandes tiranías.
El silencio es como el viento: aviva los grandes malentendidos y no apaga más que los pequeños.
En todas las épocas los pequeños han tenido que expiar por la tontería de los grandes.
Escucha aún a los pequeños, porque nada es despreciable en ellos.
Los buenos modales se consiguen a base de pequeños sacrificios.
Los estados poderosos sólo pueden sostenerse por el crimen. Los estados pequeños sólo son virtuosos porque son débiles.
Los errores más pequeños son siempre los mejores.
Si pasas suficiente tiempo con un hombre, te darás cuenta de que todos somos aún niños pequeños.