No hay ninguna lectura peligrosa. El mal no entra nunca por la inteligencia cuando el corazón está sano.
La política es más peligrosa que la guerra, porque en la guerra sólo se muere una vez.
Una cosa te pido, y es que no te dejes llevar por excesivos consejos. Es mejor que elijas un consejero que te aconseje sinceramente, y seguirlo. Cosa peligrosa es acompañar a muchos.
Existe una tentación extremadamente sutil y peligrosa de confundir la paz con la simple ausencia de guerra, como estar tentados de confundir la salud con la ausencia de enfermedad, o la libertad con el no estar preso. La terminología es a veces engañosa. Por ejemplo, la expresión coexistencia pacífica significa ausencia de guerra y no verdadera paz.
El que se ve en una situación peligrosa piensa con las piernas.
La fama es peligrosa, su peso es ligero al principio, pero se hace cada vez más pesado soportarla y difícil de descargar.