Que dos y dos sean necesariamente cuatro, es una opinión que muchos compartimos. Pero si alguien sinceramente piensa otra cosa, que lo diga. Aquí no nos asombramos de nada.
Medir las palabras no es necesariamente endulzar su expresión sino haber previsto y aceptado las consecuencias de ellas.
Todo lo que nace proviene necesariamente de una causa; pues sin causa nada puede tener origen.
Todo lo que ocurre, desde lo más grande a lo más pequeño, ocurre necesariamente.