Un pueblo destruido no puede renacer, y la muerte no puede convertirse en vida.
Un adversario luchará hasta la muerte. Hay que dejarle una salida a un ejército rodeado.
Lo que vivimos es por lo que morimos.
La muerte es un hábito colectivo.
Se necesita más valor para sufrir que para morir.
Se trata de la causa, no de la muerte, lo que hace al mártir.
La muerte es nada, pero vivir derrotado y sin gloria es morir todos los días.
La muerte es un proceso terminal que consiste en la extinción del proceso homeostático de un ser vivo y, por ende, concluye con el fin de la vida. El proceso de fallecimiento -aunque está totalmente definido en algunas de sus fases desde un punto de vista neurofisiológico, bioquímico y médico-, aún no es del todo comprendido en su conjunto desde el punto de vista termodinámico y neurológico y existen discrepancias científicas al respecto.