Hemos modificado tan radicalmente nuestro entorno que ahora debemos modificarnos a nosotros mismos para poder existir dentro de él.
Sólo los superficiales llegan a conocerse a sí mismos.
El deber es lo que esperamos que hagan los demás, no lo que hacemos nosotros mismos.
Los grandes hombres y mujeres tienen confianza en el destino, conocen parte de su porvenir, porque son parte de su porvenir ellos mismos.
Ante todo, respetáos a vosotros mismos.
Los mismos cueros tenemos todos los mortales al nacer y, sin embargo, cuando vamos creciendo, el destino se complace en variarnos como si fuésemos de cera.
Los ángeles pueden volar porque se toman a sí mismos a la ligera.
Los hombres temen a los mismos dioses que han inventado.
Si tanto me alaban, será porque se alaban a sí mismos, pues al alabarme dan a entender que me comprenden.
Me gustaría vivir eternamente, por lo menos para ver cómo en cien años las personas cometen los mismos errores que yo.
Hay gente que no tiene ningún respeto por los secretos ajenos, porque ellos mismos no tienen ningún secreto.