La conciencia es una voz interior que nos advierte que alguien puede estar mirando.
Me gusta y me fascina el trabajo. Podría estar sentado horas y horas mirando a otros cómo trabajan.
El mejor destino que hay es el de supervisor de nubes, acostado en una hamaca mirando al cielo.
Medita al atardecer, mirando las estrellas y acariciando a tu perro; es un remedio infalible.