Nuestro carácter nos hace meternos en problemas, pero es nuestro orgullo el que nos mantiene en ellos.
Gobernar es el arte de crear problemas con cuya solución mantiene a la población en vilo.
La civilización no perdura porque a los hombres solo les interesan sus resultados: los anestésicos, los automóviles, la radio. Pero nada de lo que da la civilización es fruto natural de un árbol endémico. Todo es resultado de un esfuerzo. Solo se mantiene una civilización si muchos contribuyen con su colaboración al esfuerzo. Si todos prefieren disfrutar del fruto, la civilización se hunde.
Dichoso es aquel que mantiene una profesión que coincide con su afición.
El que abusa de un líquido no se mantiene mucho tiempo sólido.
Las vidas de los ricos son en el fondo tan aburridas y monótonas, simplemente porque ellos pueden escoger lo que les sucederá. Están aburridos porque son omnipotentes... La cosa que mantiene la vida romántica y llena de ardientes posibilidades es la existencia de esas grandes limitaciones vulgares que nos obligan a todos a enfrentarnos a las cosas que no nos gustan o que no esperamos.
El hombre grande es aquel que en medio de las muchedumbres mantiene, con perfecta dulzura, la independencia de la soledad.
La risa nos mantiene más razonables que el enojo.