A los viejos les gusta dar buenos consejos, para consolarse de no poder dar malos ejemplos.
Todo está perdido cuando los malos sirven de ejemplo y los buenos de mofa.
Los tiranos se rodean de hombres malos porque les gusta ser adulados y ningún hombre de espíritu elevado les adulará.
En el mundo común de los hechos, los malos no son castigados y los buenos recompensados. El éxito se lo llevan los fuertes y el fracaso los débiles.
Los remordimientos se adormecen en la prosperidad y se agudizan en los malos tiempos.
No seas compañero de los malos ni calumniador de los buenos.
Los buenos terminan felices; los malos, desgraciados. Eso es la ficción.
Los malos ejemplos son más dañinos que los crímenes.