Una casa será fuerte e indestructible cuando esté sostenida por estas cuatro columnas: padre valiente, madre prudente, hijo obediente y hermano complaciente.
El cristianismo tiene tres formas. Una es el elemento generador de la religión como alegría propia de toda religión. Otra, la función mediadora como fe en la omnipotencia de todo lo terrenal para ser el vino y el pan de la vida eterna. Y es la fe en Cristo, su madre y los santos. Escojan la que quieran, escojan las tres, es lo mismo, serán cristianos y miembros de una comunidad única, eterna, indeciblemente feliz.
Jamás ha habido un niño tan adorable que la madre no quiera poner a dormir.
Esa es la madre del cordero.
El niño reconoce a la madre por la sonrisa.
Quien discute sobre si se puede matar a la propia madre no merece argumentos sino azotes.
La fantasía, aislada de la razón, sólo produce monstruos imposibles. Unida a ella, en cambio, es la madre del arte y fuente de sus deseos.
Si la pobreza es la madre de los crímenes, la falta de espíritu es su padre.
La injusticia es una madre jamás estéril: siempre produce hijos dignos de ella.
Mi madre quería darnos a entender que las tragedias de tu vida un día tienen el potencial de ser historias cómicas en el siguiente.
La novedad es madre de la temeridad, hermana de la superstición e hija de la ligereza.
La adversidad es nuestra madre; la prosperidad sólo es nuestra madrastra.