La ironía es una tristeza que no puede llorar y sonríe.
Juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver! Cuando quiero llorar, no lloro... y a veces lloro sin querer.
Ninguna persona merece tus lágrimas, y quien se las merezca no te hará llorar.
Tener con quien llorar aminora el llanto de muchos.
Quiero llorar porque me da la gana.
Hay sonrisas que no son de felicidad, sino una forma de llorar con bondad.
A las mujeres les está bien llorar, a los hombres recordar.
Quisiera abolir las pompas fúnebres. Hay que llorar a los hombres cuando nacen y no ya cuando mueren.
Escribir en Madrid es llorar, buscar una voz sin encontrarla, como en una pesadilla abrumadora y violenta.