Es verdad que salir a la calle implica el riesgo de accidentes que pueden ocurrirle a cualquier persona. Pero si la iglesia permanece encerrada en sí misma, envejecerá. Y si tuviera que escoger entre una iglesia herida que sale a las calles y una iglesia retirada por enfermedad, sin duda, escogería la primera.
Un amigo es como la sangre, que acude a la herida sin que le llamen.
Tengo tres perros peligrosos: la ingratitud, la soberbia y la envidia. Cuando muerden dejan una herida profunda.