Hay épocas en las que estoy casado, y hay épocas en las que tengo secretaria.
En la vida no hay cosas que temer. Solo hay cosas que comprender.
Cuando hay verdadero amor no hay distancia.
Allí donde hay amor, hay vida; el odio conduce a la destrucción.
Existe el destino, la fatalidad y el azar; lo imprevisible y, por otro lado, lo que ya está determinado. Entonces, como hay azar y como hay destino, filosofemos.
Creo que aunque hay ciertas tareas importantes que por motivos especiales son difíciles de realizar bajo instituciones estrictamente de propiedad privada, estas dificultades son teóricas, y pueden ser solucionables en la práctica. Sostengo que no hay ninguna función adecuada para el gobierno. En este sentido soy un anarquista. Todo lo que el gobierno hace puede ser clasificado en dos categorías: aquello que podemos suprimir hoy y aquello que esperamos poder suprimir mañana. La mayor parte de las funciones gubernamentales pertenecen al primer tipo.
La gente empezó a decir que yo era lesbiana. Sonreí. No hay sexo incorrecto si hay amor en ello.
Cuando la gente le teme al gobierno hay tiranía. Cuando el gobierno le teme a la gente hay libertad.
Desde que el mundo existe, ha habido injusticia. Pero es un mundo, y cuanto más pequeño se hace, más accesible. No hay duda de que hay más obligación para los que deben dar que para los que no tienen nada.
Si siempre pones límites a todo lo que haces, física o de cualquier otra forma... Se extenderá en tu trabajo y en tu vida. No hay límites. Solo hay metas, y no debes quedarte allí, debes ir más allá de ellas.
Dentro de la jaula hay comida. No mucha, pero un poco. Fuera solo hay vastas extensiones de libertad
Sin lágrimas en el escritor, no hay lágrimas en el lector. Sin sorpresa en el escritor, no hay sorpresa en el lector.
Tan pronto como hay vida hay peligro.
Para tener éxito hay que ser egoísta, o de lo contrario nunca lo conseguirás. Y una vez que llegues a tu nivel más alto, entonces hay que ser egoísta. Mantente accesible. Mantente en contacto. No te aísles.
No hay que temer nada en la vida, sólo hay cosas que entender. Ahora es el momento de comprender más, para que podamos temer menos.
Hay que decir que hay tantos cuadrados como números.
Si hay algo que un hombre puede hacer bien, yo le animo a que lo haga. Hay que darle una oportunidad.
Si hay sueños acerca de una bella Sudáfrica, también hay caminos que conducen a esa meta. Dos de estos caminos podrían llamarse bondad y perdón.
Hay alegría en el trabajo. No hay felicidad excepto en la constatación de que hemos logrado algo.
El fin de la ley no es abolir o restringir, sino preservar y ampliar la libertad. Porque en todos los países donde haya hombres en estado de derecho, donde no hay ley, no hay libertad.
Donde no hay propiedad no hay justicia.
No hay presente. Sólo hay un futuro inmediato y un pasado reciente.
Es justo decir que, en 'X-Men 3', Lobezno había sido un poco blando, y estoy de acuerdo con esto. Lo que los fans aman de Lobezno es su actitud más intransigente en la vida. Él es quien es. No siempre es un buen tipo. Es borde. Es un anti-héroe. Y también hay una vulnerabilidad en ese aspecto. Hay conflictos y batallas por eso.
Donde no hay lucha, no hay fuerza.
En teoría, no hay diferencia entre la teoría y la práctica. En la práctica, sí la hay.
Lo que eres, lo eres por accidente de nacimiento; lo que soy, lo soy por mi mismo. Hay y habrá mil príncipes; sólo hay un Beethoven.
Pijos, caraduras, gilipollas y gorrones (...) Pijos, porque basta verlos, saber quiénes son sus papis y pasar lista a los enchufes de los que viven. Caraduras, porque jeta de granito hay que tener para asegurar que es la misericordia -solidaridad, la llaman. Jerga progre- lo que los mueve (...) Gilipollas, porque lo es en grado sumo todo el que piense que con unos cuantos camiones cargados de alubias, chocolatinas y preservativos va a sacar de apuros a millones de personas gobernadas por sinvergüenzas" (...) "Tres cuartas partes, como mínimo, del dinero recaudado por las oenegés laicas van a parar al pozo de los gastos de gestión y al sumidero de la corrupción (...) ¿Es que no hay aquí pobres sin intermediarios a la vuelta de cualquier esquina?
Hay varias escuelas económicas entre los anarquistas: están los anarquistas individualistas, los mutualistas, los comunistas y los socialistas. En otros tiempos estas escuelas se han peleado agriamente entre sí y han rechazado mutuamente reconocerse como anarquistas. Una idea mucho más razonable es que pueden experimentarse todas estas concepciones económicas y que no hay nada no anarquista en ninguna de ellas si no aparece un elemento de compulsión que obligue a personas que no quieran permanecer voluntariamente a una comunidad con cuyos planteamientos económicos no estén de acuerdo.
En este mundo no hay más que dos, y sólo dos, maneras de establecer cuáles han de ser los precios de los bienes. Una es el camino del mercado libre, en el que los precios son establecidos en forma voluntaria por cada uno de los individuos que participan en el mercado. En esta situación, los intercambios se realizan en términos de beneficio para todos los que intercambian. El otro camino es la intervención violenta en el mercado, la vía hegemónica en oposición a la contractual. Tal establecimiento hegemónico de los precios significa la exclusión de los intercambios libres y la institución de la explotación del hombre por el hombre, ya que hay explotación siempre que se efectúa un intercambio sujeto a coerción.
Sólo hay un tipo de amor, pero hay miles de imitaciones de él.