Dios susurra y habla a la conciencia a través del placer, pero le grita mediante el dolor: el dolor es su megáfono para despertar a un mundo adormecido.
El que te habla de los defectos de los demás, con los demás hablará de los tuyos.
El dinero habla un lenguaje que entienden todas las naciones.
Las costumbres del que nos habla nos convencen más que sus razonamientos.
Cuidado con el hombre que habla de poner las cosas en orden. Poner las cosas en orden siempre significa poner las cosas bajo su control.
La gente que escribe libros rara vez es intelectual. Los intelectuales son gente que habla sobre los libros que han escrito otros.
Avanzando estos tres pasos, llegarás más cerca de los dioses: Primero: Habla con verdad. Segundo: No te dejes dominar por la cólera. Tercero: Da, aunque no tengas más que muy poco que dar.
Converso con el hombre que siempre va conmigo. Quien habla solo, espera hablar con Dios un día.