En una época en la que todo y todos están conectados a través de redes de vidrio y aire, nadie — ninguna empresa, organización, agencia gubernamental, país — es una isla. Tenemos que hacer lo mejor para todos nuestros grupos de interés, y así es como se crea valor para los accionistas. Y una cosa es segura: ninguna organización puede tener éxito en un mundo que está fallando.
Ningún gobierno reduce voluntariamente su tamaño. Los programas del gobierno, una vez puestos en marcha, nunca desaparecen. En realidad, una oficina gubernamental es lo más cercano a la vida eterna que tendremos en esta tierra.
¿Qué molesta más a la gente con más frecuencia? Esa es la verdadera prueba de la izquierda en la intervención gubernamental.