El sigilo frente a la luz nació con los hombres.
Si las preocupaciones íntimas de cada uno se leyeran escritas en su frente, ¡cuántos que causan envidia nos moverían a lástima!
No hay razón para buscar el sufrimiento, pero si éste llega y trata de meterse en tu vida, no temas; míralo a la cara y con la frente bien levantada.
Son necesarios cuarenta músculos para arrugar una frente, pero sólo quince para sonreír.
Deja de arañar la corteza; hay fruta madura en tu frente.