Los estadounidenses son rectos, directos, honestos y fieles a sí mismos, lo cual es un concepto muy difícil.
Muchos cristianos tienen un compromiso de conveniencia. Se mantienen fieles siempre y cuando sea seguro y no implique riesgo, rechazo o crítica. En lugar de enfrentarse al reto o la tentación, se dejan llevar por lo que hacen sus amigos.
Los hombres jóvenes quieren ser fieles y no lo consiguen; los hombres viejos quieren ser infieles y no lo logran.
Mucha gente se hace una idea equivocada sobre la verdadera felicidad. No se consigue satisfaciendo los propios deseos, sino siendo fieles a un cometido que merezca la pena.