Ser celoso es el colmo del egoísmo, es el amor propio en defecto, es la irritación de una falsa vanidad.
Nos hemos de liberar de la falsa idea de que la fe ya no tiene nada que decir a los hombres de hoy.
La adulación es una moneda falsa que tiene curso gracias sólo a nuestra vanidad.
Es una cosa bastante repugnante el éxito. Su falsa semejanza con el mérito engaña a los hombres.