Quien ha perdido la esperanza también ha perdido el miedo: así es como se entiende la palabra "desesperado".
La esperanza es un buen desayuno pero una mala cena.
La esperanza es el peor de los males, pues prolonga el tormento del hombre.
Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano.
La esperanza es el sueño del hombre despierto.
Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía, plantaría un árbol.
Es necesario esperar, aunque la esperanza haya de verse siempre frustrada, pues la esperanza misma constituye una dicha, y sus fracasos, por frecuentes que sean, son menos horribles que su extinción.
El Señor nos salve a todos de la esperanza de un árbol que ha perdido la facultad de florecer.
La esperanza es el sentimiento que se experimenta, cuando las cosas van mal, al tener un presentimiento o fe de que las cosas mejoraran o irán mejor, en un tiempo no determinado antes de que el acontecimiento ocurra. El color de la esperanza es el verde.